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Honduras: violencia doméstica, crímenes y SIDA dejan 221 mil huérfanos Publicada en 07-01-10 por observatorio

La esposa abnegada estaba en casa a la espera de su cónyuge para servirle la cena; éste llegó hasta altas horas de la noche y alcoholizado entró a la vivienda de un solo salón, en el que cabían dos camas casi inservibles donde descansaban sus hijos y su esposa. Al ver a su compañera de hogar, inmediatamente le exigió tener sexo, ésta se negó y de un golpe en la cabeza la mató.

En la actualidad, hay más de 221 mil niños hondureños huérfanos por violencia domésticas, crímenes y VIH-Sida.

Esta es la cronología de una historia reciente, entre miles que están apiladas en los expedientes de violencia doméstica con finales trágicos que conserva la Fiscalía de la Mujer en el Ministerio Público (MP), según las autoridades.


“La señora se negó a la petición de su esposo que venía ebrio y la comenzó a insultar delante de sus hijos, posteriormente en el palabreo violento, el hombre lanzó a la cama a la señora, agarró una pala y le golpeó la cabeza”, explicó el fiscal de la Unidad contra la Vida de la Mujer, Ricardo Castro.

“La mujer quedó tendida en el suelo, desmayada, sangrando, pero al marido no le importó y se acostó a dormir; él ahora está acusado de homicidio y está con auto de prisión; ni cuenta se había dado que mató a su esposa”.

“Se levantó a la mañana siguiente y se fue a trabajar. Los vecinos fueron los que alertaron a las autoridades porque la familia tampoco quería hablar”, agregó el fiscal, tras indicar que posterior al conflicto, los cinco hijos quedaron desamparados.

Castro añadió que “hay varios niños que han quedado huérfanos y en situaciones precarias porque perdieron a sus padres por problemas entre ellos mismos”.
A veces los padres están “uno muerto y el otro en la cárcel, así como estos hay una gran cantidad de casos, pero en algunos tenemos suerte que hay algún familiar cercano que se hace cargo de los hijos, pero otros, aunque quieren hacerlo, no tienen los medios económicos para hacerlo”.

“Por ejemplo, en este caso, el día que vinimos a realizar el levantamiento y todos los procedimientos de ley, los niños ni siquiera habían comido porque no tenían alimentos y eso es preocupante porque no sólo es de procesar a los individuos, sino que tenemos niños que están en peligro y en zonas muy alejadas, la situación es difícil porque genera otras”.

MALDITOS CELOS

Otras historias frecuentes, entre cientos que recibe la Fiscalía de la Mujer, son los homicidios debido a celos infundados por vecinos y hasta los mismos familiares de la pareja, en contra de uno de los esposos o compañeros de hogar.

Recientemente, un hondureño se fue ilegal a Estados Unidos de América, pero las autoridades lo retornaron después de unos meses; llegó tranquilo y sereno donde su compañera de hogar, pero los vecinos se encargaron de ponerlo al tanto de la existencia de otro hombre que tomó su puesto en el hogar y mantuvo intimidad con su ex pareja.

Según los testigos, “él estuvo unos días tranquilo, salía a beber con su mujer y un día le dijo: vámonos para la casa a descansar y ella le contestó que quería dormir y que en un rato lo alcanzaba”.

“Él le respondió que se apurara, que iba a dormir todo el tiempo que quisiera, al rato sólo escuchamos unos disparos, la mató y salió corriendo”, relató un vecino de la pareja.

La fiscal especial de la Mujer, Grissel Amaya, conoció del caso ocurrido hace más de una semana y lamentó que como éste, “es una cantidad interminable de denuncias que recibimos de este tipo, y hasta de parejas jóvenes que no han madurado en el verdadero sentido de la convivencia”.

“La fiscalía está preocupada por toda esta cantidad de muertes violentas de mujeres en manos de sus compañeros de hogar o cercanos familiares”.

“Lamentablemente, aunque se trabaje con todo el esfuerzo judicial y de protección a ellas, no existen políticas gubernamentales que velen por los hijos de los hogares en conflicto, lo que incrementa otra problemática de la que no se está hablando”.

“La problemática fácilmente se ve reflejada en las calles; los niños son expuestos al peligro por los mismos familiares que han quedado al cuidado de ellos, los obligan a pedir dinero en las calles con la excusa que deben mantenerlos de alguna forma, ignorando que constituye un delito grave ante la ley de la infancia”, denunció Amaya.

“Los niños víctimas de la orfandad son en su mayoría extremadamente pobres, quedan con problemas psicológicos, por lo que necesitan de un apoyo más fuerte en materia de salud y educación; el Estado debe de velar porque los sectores menos favorecidos de la sociedad puedan tener acceso a lo básico”, dijo.

Con la preocupación del caso, la fiscalía de la Mujer aprovechó la temporada navideña para recolectar víveres, ropa y juguetes, los cuales repartió entre algunas familias y niños que han pagado los resultados de la violencia doméstica.

“El Ministerio Público, si bien es cierto, es el que debe ejercer la acción pública y ocuparnos del proceso penal, también somos humanos y nos mueve la conciencia de ver a todas estas criaturas y en la medida de nuestras posibilidades tratar de apoyarlas”.

“Los casos no sólo ocurren en Francisco Morazán; si no en todo el país y los niños han tenido que darse a familias sustitutas porque han quedado absolutamente solos”, lamentó la fiscal.

El presupuesto que maneja la Unidad de Muertes Violentas de Mujeres es de 16 millones de lempiras, lo que a la vista no es suficiente porque es repartido entre 17 unidades a nivel nacional, que deben sostenerse con este monto que también es usado para el pago de los investigadores y demás empleados.

“El Estado en lo que debe de trabajar es en establecer casa refugios y de protección para las víctimas de este tipo de casos, incluyendo violencia sexual, cuyos perpetradores son miembros de maras o crimen organizado, y no tenemos dónde refugiarlas”.

“También se debe establecer con el Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (INHFA), protección especial a niños que se convierten en víctimas de la violencia de sus familiares”, amplió la fiscal.

ESTADÍSTICAS

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 49 por ciento de la población del país, que es equivalente a más de 3 millones y medio, tiene entre los 0 y 18 años. La mayor proporción oscila entre las edades de 0 a 9 años, lo que demuestra que prácticamente la mitad de la población de Honduras está conformada por niños y adolescentes.

Del total de la población infantil del país, hay 2 millones 205 mil 621 niños y adolescentes en el área rural y un millón 532 mil 583 en el área urbana.

Uno de los principales problemas que atraviesa la niñez hondureña es la falta de acceso a la salud, aunque se ha mejorado en la tasa de mortalidad de menores de 5 años, pasando de un 58 por ciento en los años 90 a un 27 por ciento en el 2007.

Todavía no se superan problemas tales como que la gran mayoría de muertes de niños y niñas se produce debido a causas que pueden prevenirse como diarreas, infecciones respiratorias agudas y problemas durante el parto.

La desnutrición es otro punto que afecta grandemente a la población infantil, particularmente la de zonas rurales. Por ejemplo, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, en los departamentos más postergados como Copán La Paz, Lempira e Intibucá, la situación de riesgo es muy alta, con niveles de desnutrición superiores al 52 por ciento.

En cuanto a la educación se han dado avances, pero estos son todavía muy lentos y en general los expertos se atreven a decir que la situación en este campo presenta más rezagos que logros, sobre todo en cuanto a calidad y a la gran pérdida de días de clases que se dan por los típicos conflictos magisteriales.

Otro problema muy visible es el del trabajo infantil ya que según las estadísticas oficiales, existe una población de más de 140 mil niños y adolescentes que estudian y trabajan.

También cerca de 300 mil menores sólo trabajan, es decir, que están fuera del sistema educativo y actualmente se teme que el porcentaje de trabajo infantil se incremente debido a que está creciendo el desempleo en los adultos.

Pero el mayor problema es que unos 600 mil niños y jóvenes no estudian ni trabajan, porque según sociólogos, al no tener ninguna ocupación se convierten en potenciales delincuentes.

PROGRAMAS

En cuanto a la niñez abandonada, no hay en el país programas especiales que garanticen a los menores el derecho a una familia y lo que sigue prevaleciendo es el enfoque de internar a los niños huérfanos en centros de atención que generalmente no tienen las condiciones adecuadas.

El INHFA tramita anualmente un promedio de 50 adopciones, en su mayoría internacionales, y las mismas se realizan en base a un reglamento administrativo interno, ya que no se ha logrado en el país la aprobación de una Ley Especial de Adopciones ni la ratificación de la Convención de La Haya sobre Adopciones Internacionales.

Las estadísticas nacionales también muestran altos números en cuanto a la orfandad; en la actualidad hay más de 221 mil niños huérfanos, de los cuales 8 mil ya no tienen madre ni padre, más de 49 mil ya perdió a su mamá y 163 mil 431 tienen muerto a su papá.

Cabe destacar que la violencia y la falta de tratamientos adecuados en salud que impera en el país está dejando a miles de niños huérfanos, por ejemplo, se registra que en los últimos años por homicidio han muerto más de 70 mil padres de familia y más de 6 mil 500 madres .

Y por otra parte, organismos internacionales han hecho estimaciones que señalan que en el año 2010 habrá cerca de 42 mil huérfanos debido al VIH/SIDA en Honduras, lo que vendría a agravar el problema de orfandad.

No hay un censo actualizado en cuanto a la situación de la niñez en situación de calle a nivel nacional, sin embargo, se estima que sólo en las calles de Tegucigalpa y Comayagüela vagan unos 500 niños y niñas.

El 80 por ciento de esta población es del sexo masculino y el 20 por ciento del sexo femenino.


La fiscalía de la Mujer lleva víveres, ropa y juguetes a algunas de las víctimas de violencia doméstica con finales trágicos.
Un estudio de UNICEF reveló que el 36 por ciento duerme con mayor frecuencia en escondites, el 34 por ciento en aceras; el 75 por ciento lleva más de un año deambulando las calles y un 10 por ciento tiene de 0 a 3 meses de estar en la calle.

El nivel de escolaridad promedio es de 2 años de estudio y un 14 por ciento de la niñez en calle no ha recibido escolaridad alguna.

La actividad principal de los niños en situación de calle es pedir dinero, otros se dedican a robar y un 10 por ciento practica la prostitución.

Un 88 por ciento consume algún tipo de droga, siendo el pegamento la de mayor consumo, en un 67 por ciento, seguida por el tabaco, con un 60 por ciento y la marihuana en un 43 por ciento.

En cuanto a maltrato infantil, incluyendo casos donde el menor es víctima de delitos cometidos por adultos y menores en riesgo social, la Fiscalía Especial de la Niñez recibe un número que oscila entre las 5 y 35 denuncias diarias.

De enero hasta el 7 de septiembre de este año se han recibido 838 denuncias de niños en riesgo social.

El Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) considera que la base fundamental del progreso humano es proteger y cuidar a la niñez; lo que implica destinar más fondos en salud, nutrición, educación, igualdad y desarrollo social y emocional de las niñas, niños y adolescentes.

Sin lugar a dudas, los problemas de la niñez y la adolescencia en el país urgen de una política definida por parte del gobierno y una participación decidida de la misma sociedad.
Fuente: La Tribuna - Honduras


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