PRONUNCIAMIENTO SOBRE LA SITUACIÓN DEL VIH Y SIDA EN CENTROAMÉRICA

El presente documento consiste en un pronunciamiento por parte del Observatorio Centroamericano de VIH, hacia los compromisos que los Gobiernos Centroamericanos adquirieron en la Declaración de los Presidentes durante el CONCASIDA 2005, celebrado en El Salvador. ElLogo Observatorio propósito es evidenciar la carencia de una respuesta efectiva por parte de los gobiernos de Centroamérica, así como monitorear las acciones de la sociedad y civil y las ONG en la respuesta a las PCV, ante la falta de cumplimiento de los compromisos por parte de los Estados.

Se hace así una revisión de las Declaraciones 2, 4 y 5, que se refieren a las temáticas de estigmatización, medidas legales, atención a la niñez y adolescencia y acceso al tratamiento, con la participación de delegaciones que representan a los siguientes países: Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Sobre la Declaración No. 2

Nuestro convencimiento de que la estigmatización y discriminación que sufren las personas infectadas y afectadas por el VIH y Sida constituye una pesada carga totalmente inaceptable, por lo que tomaremos las medidas necesarias, tanto legales como educativas, informativas y comunicacionales para asegurar un abordaje más efectivo en toda la población, con el propósito de disminuir actitudes discriminatorias y mejorar el conocimiento y acceso a la protección de derechos de las personas que viven con VIH y Sida.”

La tendencia de la región Centroamericana, apunta a que es la sociedad civil la que lidera la socialización de la ley y promueve los derechos humanos de las PCV (Personas con VIH). Sobre la legislación en Guatemala, es la sociedad civil la que lidera la reforma a la ley y presentó la propuesta de reforma al congreso. En Nicaragua, la sociedad civil presentó la propuesta a CONISIDA y ésta la debe presentar a la Asamblea Nacional.

No se le ha dado una difusión efectiva a la Ley del VIH, que garantice el cuidado de los Derechos Humanos en las PCV. No hay seguimiento a las violaciones a la ley por parte del Estado, son las ONG las que realizan esto. No hay cobertura nacional, ni se da seguimiento al cumplimiento de leyes, reglamentos y normas. No hay un programa de actualización al personal correspondiente de las dependencias encargadas.

Las pocas actividades de incidencia política son producto de la iniciativa de la sociedad civil. Las acciones de la procuraduría de Derechos Humanos no tienen el impacto necesario y dependen de financiamiento temporal, a pesar de que trabajan con PCV, como estrategia transitoria. En el caso de Guatemala, hay una acción incipiente en la Procuraduría de Derechos Humanos, con asesoría y seguimiento a casos particulares. Sin embargo, esta acción no deviene de esfuerzos del Estado, sino que es apoyado por el Fondo Mundial.

En las escuelas y colegios se ofrecen ciertos temas, pero no de manera sistemática o dirigida en programaciones curriculares de los Ministerios de Educación. Es un tema que se da, pero de forma superficial, esporádica, aislada. Por ejemplo, en las medidas educativas implementadas, los Ministerios de Salud y Educación de Guatemala establecieron, en la reforma educativa del 2005, la inclusión del VIH en el currículo de primaria y secundaria. Se han dado capacitaciones esporádicas a docentes y estudiantes. Sin embargo, no ha habido un proceso de seguimiento, monitoreo y evaluación de la aplicación, lo cual obstaculiza cualquier efecto multiplicador posterior.

Dentro de los programas educativos, en la mayoría de los países de la región el VIH y Sida está en los currículos, pero no se pone en práctica. Todavía se maneja el tabú de que hablar de sexualidad no es apropiado en niños tan pequeños. En el ámbito centroamericano se ha tratado de implementar un programa de VIH y Sida, ITS y uso correcto del condón: pero aunque aparece en los currículos, este no se está dando. En El Salvador, por ejemplo, el Ministerio de Educación tiene programas “en teoría”, de unas guías metodológicas, pero estas guías nunca fueron recogidas por los maestros: los maestros no fueron capacitados. Hubo una capacitación en el 2001, para representantes de cada centro educativo nacional (no privado) y de los 120 convocados, solo 10 se acercaron.

La sociedad civil ha desarrollado capacitaciones dirigidas a la población general. No obstante, estas experiencias no están sistematizadas y tampoco hay reportes consolidados que den sostenibilidad a los avances y acciones.

La publicidad, a través de los medios de comunicación, ha sido una actividad asumida por la sociedad civil de manera incipiente y con recursos limitados. Asimismo, son acciones que no están sistematizadas. No hay campañas específicas para poblaciones infantiles, ni para mujeres o para HSH (hombres que tienen sexo con hombres).

Sobre el combate al estigma y la discriminación, ha habido acciones aisladas por parte de la sociedad civil y el gobierno. Hay organizaciones de PCV que han respondido a la epidemia desde sus inicios, en la promoción y defensa de sus derechos. A nivel regional hay discriminación en los espacios laborales, cuando se solicitan las pruebas de VIH al solicitar trabajo (como en el caso de Guatemala en: la policía nacional civil, en la escuela de enfermería, y en la mayoría de empresas privadas; o en el caso de Nicaragua, inclusive en la Procuraduría de Derechos Humanos se descuenta el día a un colaborador las veces que necesita acudir a citas de atención médica).

A nivel regional, no existen programas de acceso a vivienda, ni programas de asistencia en educación dirigidos a PCV.

Sobre la Declaración No. 4

Nuestro reconocimiento de que el impacto del VIH en niños y niñas es uno de los efectos más devastadores de la epidemia y nuestro acuerdo para apoyar plenamente la campaña mundial sobre niñez y Sida, dentro del marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.”

Hay una invisibilización general de los jóvenes y niños con VIH: en los grupos de apoyo hay solo adultos y prevalecen más los hombres. Aunque las familias creen que “apoyan” a los jóvenes, los sacan de los estudios, etiquetan cubiertos para comer por temor a la trasmisión y se maneja la creencia de que el VIH es “consecuencia de tu desobediencia”.

Los gobiernos tienen programas en el tratamiento para prevenir la trasmisión vertical de madre a hijo, durante el embarazo. Sin embargo, estos programas precisan de una estructura más estratégica, basada en una política regional a nivel Centroamericano. Ha sido la sociedad civil, a través de las ONG, quienes han promovido el fortalecimiento de programas de prevención, atención y tratamiento del VIH y Sida en los países. Esto ha incentivado a que las instituciones estatales descansen en los esfuerzos de las ONG.

Las edades en las que más prevalece el embarazo son de 13-24 años y hay mucho estigma dentro de la familia y en las mismas instituciones. Algunos ejemplos incluyen la experiencia de los SIBASI (El Salvador), donde hay programas de apoyo para embarazos a precoz edad, pero con poca participación debido al mal manejo de los grupos y temáticas. En Honduras, existe el Programa de Prevención de la transmisión madre-hijo, además de que la mayoría de los países de la región ha incorporado el Tamizaje.

En Guatemala se han desarrollado procesos de capacitación para Comadronas, para que sean canales de información para las mujeres embarazadas; no obstante, este esfuerzo no ha contado con apoyo gubernamental. En El Salvador, el medicamento que las mujeres embarazadas deben tomar es Kaletra (un antirretroviral de rescate, ya que los efectos secundarios son más atenuados). Esto tiene consecuencias de alto riesgo para la madre, ya que cuando necesite cambiar su esquema de medicamentos, el Kaletra no le hará efecto.

La toma de decisiones, por parte de las Organizaciones Gubernamentales, encuentra su más grande obstáculo en la carencia generalizada de datos estadísticos o información concreta, con respecto al manejo de antirretrovirales durante el embarazo. Aunque, por ejemplo, la campaña para la trasmisión vertical es muy fuerte en El Salvador, no así en los otros países (cabe mencionar que, aún en El Salvador, la campaña plantea que la prueba es voluntaria y sin embargo, en algunos casos, se hace obligatoriamente sin pre ni post consejería). En todos los países de Centro América, las pruebas para las mujeres embarazadas son gratuitas, pero no siempre hay reactivos. Y todo el proceso para hacer dicha prueba no se toma en cuenta.

En el trabajo que se está haciendo con la niñez y los jóvenes, es imposible la reducción de la propagación del VIH y Sida, ya que no hay una estrategia sistemática de prevención en la niñez y en la juventud. Los Hospitales de Niños han retomado la preocupación por el VIH y Sida en la población infantil. Sin embargo, en algunos países (como Costa Rica o El Salvador), hay una separación de la atención hospitalaria entre madres e hijos.

No hay una información sistematizada de los beneficiarios de antirretrovirales, por lo que, evidentemente, tampoco existe esta información respecto a las poblaciones de niños y adolescentes.

Es preocupante la falta de programas de atención con respecto a los efectos secundarios de la TARV: en El Salvador, por ejemplo, solamente se brindan las pastillas y el horario. En Panamá, el infectólogo informa a los padres del niño, niña o adolescente sobre lo que el medicamento puede causar, aunque este acompañamiento depende de la formación y carisma del profesional. En Costa Rica, se da una capacitación, pero sin protocolo alguno de seguimiento: las ONG lo asumen.

Es importante tomar en cuenta que la TARV está diseñada particularmente para una población de hombres de cierta edad: los efectos secundarios son más graves en jóvenes. Muchas personas no saben porqué les ocurren esos efectos secundarios y el médico no se sienta a platicar sobre la situación de salud con la persona. Hay una profunda discriminación para con las PCV en la atención hospitalaria. En el caso de atención a las mujeres, hay falta de formación en el personal de salud.

En el acompañamiento para la TARV, la información de efectos secundarios a mediano y largo plazo resulta carente. Los efectos de corto plazo son más discutidos, pero aquellas repercusiones que cambian la vida y el entorno, no se dicen, con el agravante de que, en muchos países, no se puede cambiar el tratamiento a uno de generación superior, porque el país no cuenta con los medicamentos.

A nivel regional no existen programas  de los entes gubernamentales dirigidos a la niñez. Tampoco se ha dado información y capacitación sobre VIH a los padres y educadores, lo que ha hecho que la educación  sea muy ambivalente. Aunque existan programas en los currículos educativos, estos no se ponen en práctica de manera sistemática. Y aunque existan campañas generalizadas, no hay campañas enfocadas a grupos en específico. Los jóvenes se quejan porque no hay información tan clara como ellos la necesitan y no hay campañas dirigidas a ellos.

La población infantil con VIH es invisibilizada a nivel general en la región. En el Hogar “El Jardín de Amor” (El Salvador), los niños van a las escuelas públicas que están cerca del Hogar, sin embargo sufren mucho del estigma, discriminación y victimización: así, muchos niños prefieren retirarse de la escuela. Podría decirse que los niños centroamericanos con VIH reciben el mensaje de que su situación de salud es tabú y se les pide que no digan su diagnóstico. Sin embargo, la información muchas veces se filtra. Inclusive, en algunos casos, la descentralización del medicamento se constituye en un agravante, porque en los pueblos pequeños y zonas rurales, todas las personas se conocen y son sujetos de más discriminación y violencia.

Ningún país ha hecho nada con respecto a los niños huérfanos de padres VIH. En Costa Rica, no hay una política estatal con respecto a los niños huérfanos: las ONG ha venido a llenar esas brechas. En Guatemala, a nivel de campaña no se ha visto la problemática: hay tres organizaciones, pero se cree que solo esos son los niños con Sida y que no hay más.

Es muy difícil que un Hogar, como Institución, acepte a los niños con VIH. La mayor parte del trabajo con niños huérfanos en Centroamérica es desarrollado por ONG. No obstante, no hay un informe estadístico con respecto a los niños huérfanos.

En un ambiente católico centroamericano y conservador, los gobiernos se vuelven débiles, negligentes e inoperantes ante la promoción del condón para el acatamiento de las Declaraciones del Milenio. Las relaciones sexuales en los países de la región se inician a los 13-15 años. Los jóvenes reconocen la conceptualización de lo que se da en campañas, pero al preguntarles sobre aspectos más específicos o métodos de prevención, no interiorizan el mensaje. Las campañas se enfocan a la abstinencia sexual y la fidelidad mutua (que, en el caso de adolescentes, puede mantenerse la fidelidad, pero las relaciones cortoplacistas hacen probable que los jóvenes tengan múltiples noviazgos en un año, por lo tanto, múltiples parejas sexuales). El manejo de las campañas está alimentado por el miedo, la vergüenza y una sombra de discriminación hacia las personas que viven con VIH.

Todos los países que tienen ayuda del Fondo Global tienen que entregar preservativos. En lo referente a la distribución de preservativos, el país donde más entregan es Honduras (2006: 8.9 millones de preservativos) y Costa Rica  (28.5 millones). En Nicaragua se entregan cinco millones. En El Salvador, de parte del MSPAS, los condones se reparten en forma limitada y el acceso es igualmente limitado. Tampoco hay información con respecto al condón femenino.

No hay información para las mujeres en zonas rurales o urbanas. Hay muchas variables influyentes, como el machismo y el estigma: aún estando en poblaciones que manejan información sobre el VIH, hay discriminación, incluso dentro de los mismos grupos de apoyo.

Sobre la Declaración No. 5

Nuestro compromiso es lograr avances importantes en la consecución de la meta de acceso a tratamiento universal para el VIH y Sida en el año 2010 y nuestra firme intención de cumplir dicha meta tan pronto como sea posible, incluyendo los siguientes medios: iniciar a la brevedad un proceso de armonización del manejo y tratamiento del VIH y Sida en todos los países miembros del SICA, para mejorar el acceso, la calidad y cobertura, con aprovechamiento de las oportunidades de economías de escala y de poder de negociación conjunta de precios.”

A partir del año 2003, con el apoyo del Fondo Global, se ha incrementado el acceso a tratamiento. Dado que el Estado no se ha hecho responsable de proveer el tratamiento antirretroviral, la intervención del Fondo Global era necesaria. La falta sistemática y  frecuente de exámenes de Cd 4 y Cv es la causa más común que dificulta un acceso universal al tratamiento. En el caso de El Salvador, en lo que va del año 2008, han existido dos desabastecimientos de estas pruebas tanto en el MSPAS, como en el ISSS.

Uno de los obstáculos en el acceso a tratamiento continua siendo el estigma y la discriminación, como una práctica frecuente en los establecimientos de salud, que limita el acceso a tratamiento, en la mayoría de los casos, a travestis, adultos mayores, usuarios de drogas, indigentes, niños de la calle, lo que aumenta su vulnerabilidad y no fomenta acciones educativas sostenibles para el autocuidado y evitar así nuevas infecciones.

Según las ONG, un alto número de personas que actualmente, necesitan tratamiento tienen difícil acceso a servicios de salud, y se encuentran también en personas que aun no conocen su diagnóstico. Esto viene a dar como resultado diagnósticos  tardíos que muchas veces tienen un desenlace fatal.

El Salvador, a pesar de los “grandes avances”, el Sida ocupa la segunda causa de muerte a nivel hospitalario. Esto deja en entredicho el “acceso universal”, ya que no se ha logrado reducir el número de muertes relacionadas con el Sida. El contexto centroamericano no escapa a esta realidad. Aunque en Costa Rica el Seguro Social ha asumido la responsabilidad del Estado de brindar el tratamiento a todos sus ciudadanos, puede decirse que a nivel regional, se presentan serias, graves e inhumanas brechas entre  las personas que tienen tratamiento y las  que no lo tienen, sumado a las condiciones de pobreza, marginación, exclusión social, estigma y discriminación, que presentan estas sociedades, que aumentan la vulnerabilidad y mortalidad en las personas con VIH y Sida.

La descentralización de la TARV, es aun una realidad lejana, ya que las personas tienen que recorrer grandes distancias para tener acceso, lo que significa un gran desgaste físico y económico; asimismo, obliga a muchas personas a abandonar su tratamiento. Por ejemplo, en el caso de Guatemala solo se cuenta con tres zonas del país donde se ofrece la terapia antirretroviral, (Puerto Barrios, Quetzaltenango –Municipio de Coatepeque-, y Ciudad de Guatemala), los cuales no alcanzan a cubrir toda la demanda. Sumado a esto, los continuos desabastecimientos que ocurren principalmente en el IGSS, dejan a las personas a la deriva con la continuidad de sus tratamientos. Honduras, aunque se ha descentralizado a diversas zonas del país, se amplió la cobertura gracias al Fondo Global, aun presenta las mismas dificultades que son señaladas en Guatemala.

En lo que respecta a anuencia política, en  Nicaragua ha ocurrido un lamentable retroceso en el tema de VIH, donde prácticamente ha desaparecido el apoyo político, llegándose a expresar al más alto nivel que “la vulnerabilidad ante el VIH, es un invento de la sociedad civil”. Esto ha venido a agravar la ya difícil e invisibilizada situación de las personas con VIH en Nicaragua.

En resumen, en la región Centroamericana, aun estamos lejos de tener un acceso universal a tratamiento. Aunque se ha hablado del tema al más alto nivel político, no hay acceso a la evidencia que muestre las acciones concretas realizadas por parte del Estado, con respecto a los compromisos adquiridos. Hay avances, como el del caso de El Salvador, pero hay retrocesos, como en Nicaragua. No hay planes de compras conjuntas de antirretrovirales, no se han unificado los protocolos de atención en los países, el Fondo Global ha ofrecido oportunidades de mayor cobertura, pero no ha garantizado la sostenibilidad de las acciones.

Los estados no muestran intenciones de cumplir sus compromisos en cuanto a absorber el apoyo iniciado con el Fondo Global.  Es urgente e imperativo que la sociedad civil ejerza la presión necesaria para garantizar la cobertura universal a tratamiento, para detener el drama humano  que significan las muertes relacionadas con complicaciones ocasionadas por el Sida.

Suscrito en San Salvador, el día 6 de octubre del 2008, por los siguientes representantes del Observatorio Centroamericano del VIH:

NOMBRE ORGANIZACIÓN PAÍS
Catherine Jennifer Argueta
Irma Yanet Hernández
Jaime Argueta

Logo ANP+VN

Asociación Nacional de Personas Positivas Vida Nueva (ANP+VN)
EL SALVADOR

Doris Elizabeth Acosta de Alvarado
Mauricio Sánchez Hernández
Red Salvadoreña de Personas Positivas
EL SALVADOR
María Cristina Calderón Menjívar
Logo CoNEVIH
Consejo Nacional Empresarial de Prevención del VIH y Sida (CoNEVIH)
GUATEMALA

Marta Lidia Ajú  Teleguario
Investigadora Antropóloga independiente GUATEMALA
Caridad Herrera
Harold Francisco Campos
Logo Vicariato Apostólico de Bluefields, Nicaragua
Pastoral Social, Vicariato Apostólico de Bluefields
NICARAGUA
Verónica Espinoza Logo Arquidiócesis de Managua, Nicaragua
Pastoral del VIH, Caritas Arquidiocesana de Managua
NICARAGUA
Isabel Pimentel Tristán Logo Fundación PROBIDSIDA
Fundación Pro Bienestar y Dignidad de las personas con VIH y Sida (PROBIDSIDA)
PANAMÁ
Claire de Mézerville López
Orlando Navarro
Sergio Ruiz
Logo HUMANITAS de Costa Rica COSTA RICA
 


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Apartado postal: 155-1011
Jardines de Cascajal, San José, Costa Rica

E-mail: info@observatoriocentroamericanovih.org
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